Biografía de Herrada de Landsberg, nació ca. 1130 en el Castillo de Landsberg; y falleció el 25 de julio de 1195. Monja y abadesa alsaciana del siglo XII que pertenece a la abadía de Hohenburg en los montes Vosgos. Se le conoce por crear la enciclopedia pictórica “El jardín de las delicias”.

¿Quién fue Herrada de Landsberg?

¿Quién fue Herrada de Landsberg? Nace en la región del Bajo Rin, en una familia noble alsaciana. A edad temprana toma los hábitos en la abadía de Hohenburg en los montes Vosgos; el lugar se ubica aproximadamente a quince kilómetros de Estrasburgo.

Tal abadía también se conoce como Mont St. Odile y la dirige la abadesa Relinda de Hohenburg, que es enviada a este sitio desde el monasterio de Bergen (Baviera).

Asimismo, la abadía es especialmente poderosa y próspera por apoyar al emperador Federico I Barbarroja; incluso, ésta es un centro de reformas eclesiásticas. Ahí, Herrada recibe la mejor educación accesible para las mujeres de su siglo.

Al pasar los años, asume una posición de mayor importancia, convirtiéndose en la responsable de educar y gobernar a sus compañeras monjas. Luego que Relinda fallece, en 1167 es seleccionada abadesa.

Posteriormente, trabaja para reconstruir el monasterio y consolidar el dominio sobre los terrenos que lo rodean. Es abadesa por un periodo de 28 años, hasta que muere en 1195. Su sucesora como abadesa de Hohenburg es Adelaida von Vaimingen (Faimingen).

Se destaca en su biografía que inicia la obra “El jardín de las delicias” entre los muros de su convento hacia 1165. Se trata de un compendio de todas las ciencias que se estudian en su época, donde se añade la teología. En éste, detalla la batalla entre el Vicio y la Virtud con imágenes visuales vívidas, que anteceden los textos.

Aunque dicha creación no es muy original, despliega una escritura de gran elaboración, lo que es usual en el marco de actividad literaria del siglo XII.

Vida de Herrada de Landsberg

La vida de Herrada de Landsberg. La distinción principal que tiene la obra mencionada son las 336 ilustraciones que adornan lo escrito. Muchas de éstas representan con simbolismos temas literarios, teológicos y filosóficos; unas son históricas y otras representan escenas que se vinculan a sus propias experiencias, y una ilustración tiene retratos de sus hermanas religiosas.

La técnica de algunas de estas ilustraciones es muy valorada, prácticamente en todos los ámbitos artísticos; esto, porque muestra una imaginación extraña entre los artistas de su tiempo. Incluso, la poesía que acompaña a los extractos de autores paganos y escritores antiguos, contribuye a la fama de Herrada.

De igual forma, es cierto que la obra tiene los errores comunes de la literatura del siglo XII. Entre ellos: construcciones y palabras no empleadas en la gramática clásica, faltas ortográficas, y giros estilísticos en distintas frases que no se aceptarían en una escuela de poesía latina de su época.

No obstante, posee un sentimiento sincero, con líneas poéticas musicales y adaptadas al servicio a la divinidad. Ella considera que su comunidad se une para cantar alabanzas a Dios y servirle.

El manuscrito de Hortus deliciarum es preservado durante siglos en la abadía de Hohenburg. Luego, durante la revolución francesa, pasa a la biblioteca municipal de Estrasburgo; ahí, en 1818, las miniaturas son copiadas por Christian Moritz Engelhardt, y el texto lo copia y publica Straub y Keller.

De esta manera, aunque el original es destruido en el incendio de la biblioteca de Estrasburgo (en 1870 durante la guerra franco-prusiana), aún se puede apreciar la obra de Herrada.

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